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Por qué creé Kinu: los veranos junto al mar y las pequeñas cosas

·Actualizado el 22 de septiembre de 2026·6 min de lectura·Urh Meza

Dos meses al año en la costa croata me enseñaron cómo es la amistad en su mejor momento. Aquí cuento por qué construí Kinu, y para quién.

Por qué creé Kinu: los veranos junto al mar y las pequeñas cosas

Hay una foto en la pared de mi antigua habitación, en casa de mis padres. Dos niños en un muelle, quemados por el sol, con unos doce años. Uno de ellos soy yo.

Es de nuestros veranos en la costa croata. Durante más de diez años, mi familia acampó en el mismo tramo del litoral, dos meses seguidos cada verano, junto a un grupo de amigos.

Atrapábamos cangrejos en la orilla y convertíamos en deporte cualquier cosa que tuviéramos a mano, y cuando se nos acababan los deportes, inventábamos nuestros propios juegos. Más tarde, ya adolescentes, pasamos a hablar de cómo conquistar chicas.

El otro niño es el amigo más cercano que tuve en esa costa. Cada verano, los dos retomábamos las cosas justo donde las habíamos dejado, como si el año de por medio no hubiera pasado.

Dos meses al año

Esos veranos formaron mi idea de lo que es la amistad. Creo que, sobre todo, era atención. Cuando pasas dos meses enteros con alguien, aprendes sus pequeñas cosas sin proponértelo.

A los doce años no necesitas un sistema para eso. Tienes todo el verano.

La misma atención, ya de adultos

La vida adulta no te regala dos meses junto al mar. Las personas que quieres viven en otras ciudades, con otros horarios, y las pequeñas cosas ahora llegan de pasada. Alguien menciona un trabajo nuevo tomando un café, o te cuenta una historia una vez y no vuelve a mencionarla.

La atención sigue ahí. Lo que hace falta es dónde guardar lo que va captando.

La gente que se fija en las cosas siempre les ha encontrado un lugar. Una lista de cumpleaños en el refrigerador. Una nota en el teléfono con los nombres de los hijos de un amigo. Casi todo lo que he aprendido sobre mantener amistades en la vida adulta viene de aquellos veranos. Es la misma atención, solo que ahora a propósito.

Yo quería un lugar de verdad para las mías. Y lo quería para todos los que prestan esa clase de atención, como el amigo que siempre pregunta cómo te fue, o la hermana que se sabe la fecha sin tener que mirarla.

Primero psicología, después software

Estudié psicología, sobre todo cómo se conectan las personas y qué hace que una relación dure. Los amigos con los que estudié podían pasarse horas debatiendo sobre la vida y la gente.

Luego me enganchó la tecnología y pasé años construyendo software.

La idea de Kinu estuvo años en un rincón de mi cabeza. No hubo ningún rayo de inspiración. Un día, la psicología y el software simplemente dejaron de ser dos pensamientos separados.

En busca de la herramienta adecuada

Antes de construir nada, busqué una herramienta que encajara con mi forma de pensar en las personas de mi vida.

Primero probé los recordatorios del calendario. "Llamar a mamá" quedaba entre "cita con el dentista" y "pagar la luz", y aquello resultaba hueco. Una persona que quiero, archivada como una tarea.

Después probé dos CRM personales. Se vendían con frases como "nurture your network" y "follow up with contacts", que es como se habla de los clientes potenciales. Importé mis contactos de Facebook, LinkedIn y el teléfono, y de pronto tenía delante a más de 3.000 personas que no quería ver ahí. Sentí la diferencia entre un CRM personal y una app de relaciones mucho antes de saber ponerle nombre.

Todo lo que encontré estaba pensado para el networking o la productividad, y nada para los amigos y la familia.

Un boceto en el teléfono

La primera versión fue un boceto en mi teléfono: un espacio tranquilo para las personas que importan, con el contexto suficiente para que escribir o llamar salga natural. La agenda de contactos podía quedarse donde estaba.

Ese boceto se convirtió en Kinu. Ahí guardas los cumpleaños, y las historias que te cuenta la gente, y los detalles que alguien menciona una sola vez. Cuando ha pasado un tiempo, un recordatorio suave te vuelve a traer a alguien a la mente. Sin feed, sin seguidores, sin rachas.

La privacidad quedó decidida desde el principio y no se ha vuelto a discutir. Los datos de tus relaciones se cifran en tu dispositivo antes de salir de él, y el servidor solo guarda texto cifrado. No lo llamo cifrado de extremo a extremo, porque la clave de sincronización se deriva de tu cuenta, y la documentación lo dice sin rodeos.

Kinu significa seda en japonés. Es fuerte y delicada a la vez, y de verdad solo se aprecia de cerca. Las pequeñas cosas de las personas son así.

Dos o tres horas al día

De día dirijo Freshlab con mi hermano. Es un pequeño estudio de diseño y desarrollo en Eslovenia, y creamos productos digitales para empresas.

A Kinu le dedico dos o tres horas casi todos los días, y eso ha significado muchos días que empiezan a las 5 de la mañana y algunas noches muy largas. Avanza despacio. El rumbo no ha cambiado ni una vez.

Dónde está Kinu hoy

Kinu se lanzó en la App Store el 8 de julio de 2026 y en Google Play nueve días después. También puedes usarla en el navegador.

Una de las primeras personas en usarla es una madre de dos niños que guarda ahí los hitos de cada uno. Una reseña en la App Store lo dice mejor que yo: "It's a great app to remember important events in your friend's lives - birthdays (their children's birthdays), anniversaries... Simple to use." En español: una gran app para recordar las fechas importantes en la vida de tus amigos, como sus cumpleaños, los de sus hijos o los aniversarios, y fácil de usar.

Hasta ahora se han registrado más de 100 personas, y cada semana se suman más.

Cada vez que le explico Kinu a alguien pasa lo mismo. Se queda en silencio un segundo y luego dice un nombre. Nadie dice "qué buena idea". Dicen un nombre.

Y desde que empecé a construirla, yo mismo escribo y llamo más.

La foto sigue en la pared de casa de mis padres. Kinu es mi manera de llevar esa clase de atención a la vida que tengo hoy.


Si eres quien siempre pregunta "¿y cómo te fue?", me encantaría que probaras Kinu. Empieza por la primera persona que te venga a la mente.

Escribo sobre cómo construyo Kinu en X, madrugadas incluidas.

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